
¿Cómo te ves de viejo?
Hola,
Si estás a punto de salir de la universidad o acabas de firmar tu primer contrato laboral, ¡felicidades! Es un logro enorme. Estás por empezar la etapa en la que finalmente construyes tu independencia económica y profesional.
Sin embargo, hoy quiero hablarte de algo que rara vez se menciona en las aulas y que, si no lo entendemos desde nuestro primer cheque de pago, se convertirá en una crisis silenciosa cuando lleguemos a los 60 años.
La trampa generacional: Ley 73 vs. Ley 97
Es muy probable que escucharas a tus padres o abuelos hablar de jubilarse con una pensión mensual vitalicia pagada por el gobierno. Ese esquema pertenecía a la Ley 73 del IMSS, la cual exigía solo 500 semanas cotizadas y financiaba el retiro a través de un fondo común garantizado.
El problema es que esa realidad cambió el 1 de julio de 1997. Todos los que empezamos a trabajar formalmente después de esa fecha pertenecemos a la Ley 97, donde la pensión depende al 100% de lo que logremos acumular individualmente en nuestra AFORE.
¿Por qué cambió la ley? Porque el modelo colectivo dependía de que hubiera una gran cantidad de jóvenes trabajando para sostener a pocos adultos mayores. Hoy ocurre lo contrario: la natalidad en México ha caído drásticamente (pasando de casi 14 millones de nacimientos por quinquenio a finales de los 90 a menos de 9 millones en años recientes) y la expectativa de vida de los asegurados ya supera los 80 a 85 años.

